Monogeneos, clase Monogenea, características, hábitat y ciclo de vida

Monogeneos, clase Monogenea
Monogeneos, clase Monogenea

Introducción y definición de los monogeneos

Los monogeneos son organismos que conforman la clase Monogenea y pertenecen al Phylum Platyhelminthes. La clase posee aproximadamente 9 órdenes, 53 familias y cerca de 4000 a 5000 especies. Algunos autores los dividen en dos subclases: Monoopistocotylea y Polyopistocotylea, sin embargo actualmente parte de su taxonomía resulta controvertida.

La clase Monogenea constituye un grupo muy diverso, no solo en términos de números, sino también respecto a su morfología y ecología. Los monogeneos exhiben una variedad de diseños y han logrado colonizar de manera interna y externa a un amplio rango de vertebrados acuáticos.


Estudios sugieren que los monogeneos se originaron hace mucho tiempo y siempre han mantenido cercanía con sus hospedadores principales, los peces. Así mismo, análisis filogenéticos modernos han revelado que los monogeneos están estrechamente relacionados con las tenias.

Ciertos rasgos como la reproducción aislada, la capacidad de camuflajearse, las respuestas que desencadenan frente al hospedador y la manera como procesan y responden a las señales ambientales, permite a los individuos de la clase Monogenea asegurarse su supervivencia.

Algunos monogeneos están asociados con importantes pérdidas económicas en la acuicultura, por ser parásitos de peces de gran interés comercial. Un ejemplo de ello son las especies pertenecientes a los géneros Dactylogyrus y Gyrodactylus.

Hábitat y costumbres de los monogeneos

Se localizan en ambientes marinos y de agua dulce. Pueden encontrarse tanto en peces cautivos como aquellos de ambientes naturales. Su principal hospedador son los peces óseos, aunque también se hayan muy extendidos entre los peces cartilaginosos como tiburones y rayas. A pesar de mostrar una alta especificidad por el hospedador, algunas especies han llegado a colonizar vertebrados más complejos como salamandras, ranas, tortugas y quizá el más curioso de todos, el hipopótamo africano.

La mayoría de los monogeneos se mueve libremente sobre la superficie de su hospedador, alimentándose del moco y de células epiteliales de la piel y las branquias. Sin embargo hay ejemplares que invaden la cavidad rectal, la vejiga urinaria, cavidades corporales y hasta el sistema vascular sanguíneo, llegando en ocasiones a causar enfermedad o muerte del hospedador.

Características generales de los monogeneos

Se caracterizan por ser gusanos planos, de cuerpos compactos, sin esqueleto ni sistema circulatorio. Además son triploblásticos, ya que poseen 3 capas germinales embrionarias: ectodermo, endodermo y mesodermo. A diferencia de cestodos y digeneos que son endoparásitos, gran parte de los monogeneos son organismos ectoparásitos.

No tienen un verdadero celoma y la mayoría presenta un tegumento cubierto de microvellosidades. Los músculos bajo el tegumento están dispuestos en capas circulares, diagonales y longitudinales.

Los monogeneos se distinguen fácilmente de tremátodos, turbelarios y cestodos, ya que poseen órganos de fijación complejos (prohaptor y haptor) en el extremo anterior y posterior de su cuerpo respectivamente. A la vez, estos órganos están conformados por ganchos y ventosas que permiten que el parásito se adhiera o se fije a su hospedador.


Carecen de sistema respiratorio y circulatorio.

Los monogeneos tienen un sistema digestivo simple conformado por una boca que conduce a una faringe muscular y un intestino sin ano.

El sistema nervioso de los organismos integrantes en la clase Monogenea está conformado por ganglios, ubicados a nivel del tronco nervioso anterior y posterior. Los órganos sensoriales, como los ojos y el tejido nervioso están concentrados a nivel de la cabeza.

Reproducción y ciclo de vida de la clase Monogenea

El ciclo de vida directo de los monogeneos (clase Monogenea), a diferencia de otros gusanos parásitos, resulta mucho más simple, ya que no tienen hospedadores intermediarios.

Poseen múltiples mecanismos reproductivos, que incluyen la oviparidad y viviparidad. Todos los monogeneos son hermafroditas, pero a pesar de esto tiene lugar la fertilización cruzada, donde el esperma de un individuo fertiliza el óvulo de otro. La mayoría posee un único testículo con un vaso deferente fusionado a un conducto eyaculador y algunas especies tienen órganos copulatorios complejos.

En la clase Monogenea, las diferencias a nivel del sistema reproductor masculino, en ocasiones, se emplean como caracteres taxonómicos. Por otro lado el aparato reproductor femenino incluye un ovario y glándulas vitelinas. El útero por lo general posee uno o pocos óvulos, aunque hay excepciones donde una especie puede contener hasta 20 óvulos intrauterinos.

Una vez que ocurre la fertilización, algunos monogeneos almacenan los huevos a nivel del ootipo (una expansión muscular del conducto femenino), para posteriormente liberarlos al exterior a través de un poro. Sin embargo, la mayoría de los monogeneos transfiere los huevos del ootipo hacia el útero. Los huevos son liberados en cuerpos de agua y cuando eclosionan liberan una larva ciliada (oncomiracidio), la cual presenta numerosos ganchos y es la responsable de la transmisión desde un hospedador a otro. Seguidamente las larvas nadan hasta entrar en contacto con un hospedador adecuado, al cual se adhieren. Una vez allí pierden sus cílios y se convierten en adultos completando así el ciclo de vida. Un parásito maduro puede liberar de 10 a 22 huevos diarios.

Es preciso destacar que en la clase Monogenea, la familia Gyrodactilydae tiene otra forma de reproducción, ya que presentan poliembrionia secuencial, lo que significa que pueden obtenerse hasta cuatro individuos a partir de un solo cigoto, sin intervención de gametos. Así mismo, los girodáctilos al no presentar formas ciliadas en su ciclo de vida, no pueden nadar, por lo tanto requieren estar muy cerca de su hospedador para poder transferirse.

Bibliografía

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