Qué es la apicultura, historia, materiales y las colmenas

Apicultura

¿Qué es la apicultura?

El ser humano desde la antigüedad, ha obtenido beneficios de la naturaleza o el entorno que lo rodea, bien sea para alimentos, vivienda, vestimenta, medicamentos, entre otros, que satisface con productos, materiales e insumos que provienen de otros seres vivos o del ambiente. Entre esos bienes tenemos los que se derivan de la apicultura, la cual es una palabra que se deriva de dos vocablos en latín que han sido fusionados para delimitar una actividad, estos vocablos son “apis” y “cultura”, que significan abeja y cultivo, respectivamente, lo que permite obtener una definición etimológica que hace referencia al cultivo o cría de las abejas.

La apicultura es realizada en virtud de los beneficios que se obtienen a través de la producción de diferentes sustancias que son aprovechadas por el hombre, entre ellas tenemos como principal la obtención de miel y otros productos como cera, jalea real, venenos o antitoxinas, también sustancias que aunque no fabrican las abejas, si las introducen en la colmena, por ejemplo los propóleos y el néctar.

Las personas encargadas de esta labor se denominan apicultores o apicultoras, y para poder desempeñarse como tal necesitan vestimenta que les brinde protección en todo el cuerpo frente a posibles picadas, ésta tiene que ser de colores claros, de preferencia blanco para no causarle molestias a estos seres vivos.

La vestimenta adecuada para la apicultura incluye una máscara, un traje (también llamado overol), guantes de cuero y botas. Toda esta indumentaria debe cubrir perfectamente todas las partes del cuerpo, sin dejar nada al descubierto, de paredes gruesas para impedir que los aguijones de las abejas penetren el órgano protector humano, la piel.

Aparte de la vestimenta, la apicultura también requiere de herramientas que faciliten las diferentes tareas, entre ellas podemos mencionar: el ahumador, espátulas, cepillos, entre otros.

Historia de la apicultura

Desde tiempos remotos ha quedado constancia de las tareas relacionadas con la apicultura en las diferentes civilizaciones del hombre. En la época antes de Cristo, quedaron evidencia como pinturas y manuscritos que evidencian este tipo de actividades, con antigüedades que datan hasta de 6000 años A.C. Las primeras ordenanzas apícolas datan del siglo XII, pero la apicultura científica nace a partir del siglo XVIII.

Como investigaciones importantes destaca la del sacerdote Lorenzo Langstroth con el aporte de la invención de la colmena moderna con cuadros móviles, se le reconoce también por considerar el diámetro necesario para el paso de estos insectos por entre dos superficies. Gracias a sus contribuciones se le considera el padre de la apicultura moderna.

Otras invenciones destacadas en el ámbito de la apicultura son la fabricación del extractor de miel o centrífufa tangencial, hecha por Francesco de Hruschka en el año de 1865 y el aparato estampador de cera de Juan Mehring, diez años después, es decir, en 1875.

Las abejas

Las abejas son los protagonistas de la apicultura, taxonómicamente estos seres vivos están clasificadas dentro del reino Animalia, filo Arthropoda, clase Insecta, orden Hymenoptera, familia Apidae, género Apis. Dentro de éste género tenemos cuatro especies de abejas que son: A. dorsata (abeja gigante), A. florea (abeja enana), A. cerana (abeja oriental) y A. mellifera (abeja occidental), las cuales son oriundas de Asia, en el caso de las tres primeras y la última se encuentra extendida a África, Europa y América.

Las abejas no son seres solitarios, sino que conviven con sus pares en grupos denominados colonias, los cuales poseen como condición que sus integrantes son heterogéneos, en cuanto a la morfología, tamaño y roles de cada uno de ellos. Así, en una colonia se pueden distinguir tres tipos distintivos de abejas: la reina, las obreras y los zánganos.

Reina: es la que cumple con el indispensable rol de poner los huevos y también produce una feromona que mantiene unida al resto de la colonia. En una colonia existe un solo espécimen de este tipo, y corresponde al habitante con mayor longevidad en la misma.

Obreras: son infértiles y las que se encargan de las tareas en la colonia, entre ellas está limpiar, defender, alimentar (tanto a las crías como a la reina y los zánganos), recolectar, construir. Poseen longevidad variable y pueden existir aproximadamente entre 15 y 80 mil en una colmena.

Zánganos: son los ejemplares machos, carentes de aguijón y cuya labor es la fecundación de la reina.

En una colonia pueden llegar a convivir muchas abejas, de entre 30 a 60 mil en total.

La colmena

En la apicultura, la colmena es la vivienda artificial en la que se cumplen la actividad de cría y cuidado de las abejas. También es denominada caja apícola. Se realiza de madera y está conformada por dos cajas, una superior, de producción la miel (a partir del néctar), y otra posterior destinada a la cría de los descendientes.

Existen otras colmenas pequeñas o de menor tamaño (también llamadas portanúcleos), destinadas a la iniciación de colonias o el traslado de enjambres de un lugar a otro.

Existen diferentes modelos de colmenas, unas con cuadros móviles (más modernas), otros fijos, así como colmenas horizontales y verticales. En general, las medidas aproximadas de las cajas de la colmena moderna son: 38 centímetros de anchura, por 24 de altitud y 51 de largo, y está integrada por diferentes partes que de arriba hacia abajo son las siguientes:

  • El techo o tapa protectora.
  • La entretapa, que corresponde a una cubierta de material impermeable, generalmente son de plástico.
  • Los cuadros o marcos, los cuales son 10 por caja y poseen cera estampada.
  • La caja de miel, cuyos sinónimos son cámara de miel y alza, se utiliza para el almacenamiento del néctar, el cual posteriormente será transformado en miel.
  • La rejilla excluidora, que excluye a la reina y los zánganos de la cámara de miel.
  • La cámara de cría o nido.
  • El piso, fondo o base, que como su nombre lo indica corresponde al suelo de la colmena.
  • La piquera.

En las colmenas es importante lo que se conoce como el espacio o paso de las abejas, el cual corresponde a un orificio que debe poseer las dimensiones adecuadas para permitir el traslado de las abejas entre dos superficies. El espacio idóneo para ello se considera aquel que oscila entre los 5 y los 9 mm. Espacios por debajo o por encima de estos valores se toman como inapropiados, al ser o muy pequeños o muy grandes, con lo cual las abejas los sellarían bien sea con propóleos o construyendo panales.

Autores consultados:

  • Aguilar, Y.; Fernández, J.; Paz, E.; Vivas, N. (2000).
  • Apaza, C. (2013).
  • Cabello, T. (2007).
  • Ros, J. (2009).
  • Secretaria de Agricultura y Ganadería. (2005).