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Acanthoscurria geniculata, tarántula de rodillas blancas

Acanthoscurria geniculata, tarántula de rodillas blancas
Acanthoscurria geniculata
John (snakecollector)/CC BY 2.0

Aterradora, brasileña, negra y peluda, esos son algunos de los adjetivos que definen a Acanthoscurria geniculata, la tarántula de rodillas blancas. Puede llegar a ser temida por muchos y, al mismo tiempo, adorada por otros. Uno de los artrópodos más buscados por los aficionados de animales exóticos, la tarántula de rodillas blancas es un animal tranquilo que junto a su bonita coloración, constituyen los principales motivos de su demanda.

Existen relatos de otras tarántulas conocidas por matar pájaros y atacar nidos, pero este no es el caso de nuestra amiga brasileña, aunque sí puede capturar pequeños roedores como fuente de su dieta alimenticia. Se defienden mediante la proyección de pelos urticantes, también su mandíbula está adaptada para proporcionar mordeduras.

Características de la tarántula rodillas blancas

Variando de color y tamaño, toda tarántula tiene en común el pelo que recubre su cuerpo. Con la estructura dividida en dos partes, el abdomen u opistosoma  atrás y el encefalotórax en la parte delantera, sus colores albergan diversas tonalidades. Acanthoscurria geniculata presenta una coloración negra con pelos blancos en sus articulaciones y matices rojizos en el abdomen. Alcanzan una media de 15 cm de envergadura, aunque existen ejemplares que pueden llegar hasta los 20 cm. El dimorfismo sexual es apreciable en la medida que los machos son más pequeños que las hembras.

La visión no es el principal sentido de las tarántulas aunque tengan varios ojos. En la mayoría de estas especies la visión ejerce un papel secundario en su comportamiento, pues son capaces, por ejemplo, de capturar presas en total ausencia de luz, dependiendo en gran medida del sentido del tacto. Sus pelos actúan como un gigantesco órgano sensitivo ayudando a captar las señales del mundo que le rodea.

En los bosques lluviosos son agrupadas en dos tipos: tarántulas terrícolas y arborícolas. Acanthoscurria geniculata pertenece al primer grupo. La tarántula de rodillas blancas lleva normalmente una vida tranquila dentro de sus guaridas, en aberturas rocosas o debajo de troncos caídos. Todas las arañas hilan seda pero no todas tejen telas, ese es el caso de este invertebrado arácnido. No son capaces de producir seda piriforme, que es utilizada como adhesivo para pegar la tela en superficies o un hilo con otro, por esa razón precisan buscar un lugar apropiado, sus guaridas, para revestirlo con seda.

La tarántula de rodillas blancas, Acanthoscurria geniculata, así como las demás tarántulas, poseen hábitos nocturnos, es un animal carnívoro y captura a sus presas manteniéndose pacientemente inmóvil hasta que la misma esté a su alcance, en general insectos o pequeños roedores. El canibalismo forma parte de la vida de las tarántulas, siendo una de las razones por las que presentan comportamientos solitarios.

Todas pasan por un ciclo biológico denominado muda, un proceso que efectúan en sus escondrijos. Como no poseen esqueleto interno, sólo pueden crecer si desprenden su exoesqueleto. Este mecanismo lo realizan bombeando continuamente sangre a través de las cavidades del cuerpo hasta que la piel antigua comienza a partirse. La muda puede llevar de 2 a 12 horas. Cuando son muy jóvenes realizan muda 4 veces por año, en edad adulta, el proceso suele ser anual.

Reproducción de Acanthoscurria geniculata

El macho después del cortejo procede a la cópula y libera el esperma para ser introducido en la espermateca de la hembra. Durante los dos meses siguientes la araña hembra comenzará a depositar centenas de huevos colocándolos en una guarida hecha con seda (ovisaco), la eclosión de los huevos tiene una duración media de unos tres meses. La puesta de Acanthoscurria geniculata se compone de entre 500 a 1000 huevos, incluso puede ser superior.

Al eclosionar los huevos, las crías nacen totalmente desarrolladas. Las jóvenes quedan a su suerte desde los primeros momentos de vida, aunque permanecen cerca de la madre las dos horas siguientes a su nacimiento, después tienen que alejarse, de lo contrario se los comería. La colonia recién formada se disuelve partiendo cada individuo en una dirección. Muchas de estas tarántulas no llegarán a la edad adulta, pues depredadores como el sapo, el camaleón, entre otros, se interpondrán en su camino. Los arácnidos jóvenes llegan a la madurez a partir de los 4 años de vida.

Realizar todo este proceso en cautividad es bastante complicado, por lo que no se recomienda criar en casa con la tarántula de rodillas blancas, salvo que se trate de personas bastante experimentadas en arácnidos.

Alimentación

La alimentación de Acanthoscurria geniculata ha de ser variada y de acuerdo con su hábitos y preferencias. Cucarachas, grillos y pequeños insectos pueden ser óptimas alternativas para este animal invertebrado. Recordamos que es una especie de araña cazadora, por eso, su alimentación debe comprender animales vivos.

Existen aficionados que proporcionan pequeños roedores a especies adultas de tarántulas rodillas blancas, suelen tolerarlos sin dificultad.

Alojamiento o terrario de tarántula rodillas blancas

La tarántula de rodillas blancas, Acanthoscurria geniculata, debe ser alojada de forma individual, pues como dijimos anteriormente acostumbran a ser solitarias y caníbales. Es muy importante cuidar la ventilación y proporcionar iluminación moderada al terrario, aunque se trate de hábitos nocturnos, de esa manera se consigue simular un fotoperiodo, otra opción es ubicar el terrario en algún lugar tranquilo que disponga de iluminación natural durante el día y por las noches prescindir de iluminación artificial.

La colocación de una pequeña reserva de agua en el terrario es importante, pues aunque ingiera poca, se facilita una mejor humedad en el ambiente, la cual ha de oscilar entre 75-80 %. Un porcentaje diferente puede perjudicar el desarrollo y salud del invertebrado. Otros medios para conseguir una humedad adecuada es mediante pulverizaciones regulares o la introducción de plantas naturales.

El terrario debe disponer de una guarida para que se refugie y realice la muda. También es necesario colocar una cantidad de sustrato considerable, servirá para que retenga la humedad, excave y se mantengan en mejores condiciones de habitabilidad, si se tiene presente que Acanthoscurria geniculata es terrestre y vive en escondrijos debajo de troncos de árboles y rocas.

Para un buen desarrollo de Acanthoscurria geniculata en cautiverio es primordial mantener una temperatura en torno a los 25 ºC, por las noches se puede bajar hasta los 21 ºC, las variantes se consiguen fácilmente mediante un regulador de temperatura y cobra relevancia en la medida que se recrea su medio natural.

La manipulación debe ser en todo momento minuciosa y relajada, principalmente para evitar mordeduras o proyección de pelos urticantes. Si bien el veneno no es muy tóxico, es irritante para los humanos, además, la mordedura, dado los desarrollados y afilados colmillos, puede ser dolorosa.

Origen y distribución

Distribución de acanthoscurria geniculata, tarántula de rodillas blanca

Las tarántulas pertenecen a la clase de los arácnidos. Este invertebrado fue descrito por primera vez por el entomólogo alemán Carl Ludwing en el año 1841.

En estado salvaje las tarántulas viven en casi todos los continentes a excepción de la Antártida. La familia Theraphosidae, son caracterizadas por su gran tamaño y por ser endémicas de regiones tropicales y húmedas. Concretamente la tarántula de rodillas blancas, Acanthoscurria geniculata, se encuentra principalmente en los bosques tropicales de Brasil.

Datos adicionales. Curiosidades

El nombre de tarántula deriva de la ciudad del sur de Italia, Tarento. Dice la leyenda que durante algún tiempo se creía que una persona picada por una tarántula sería afectada por una extrema melancolía y podría incluso morir si no realizaba un baile frenético, la tarantela, capaz de eliminar el veneno por la transpiración. Lo que muchos desconocían es que el veneno es incapaz de matar a un ser humano adulto, dado que reviste poca toxicidad.

Las tarántulas así como otros invertebrados formaban parte de la dieta de los amerindios. Los indios Kayapó tenían a las tarántulas de rodillas blancas como parte de su alimentación. Los Quiapêr, otra tribu indígena brasileña, cazaban a nuestra amiga peluda realizando agujeros en el suelo, que tapaban con hojas de platanera. Asaban a estos arácnidos para posteriormente consumirlos.

El veneno de las tarántulas puede ser, según expertos, una alternativa comercial de pesticida menos contaminante, pues aunque es mortal para los insectos, no reviste demasiada toxicidad en muchos animales vertebrados.

Se están investigando posibles utilidades médicas del veneno de las tarántulas como su aplicación para el tratamiento de la arritmia, disfunción eréctil e incluso en la cura contra el cáncer.

Clasificación. Taxonomía de Acanthoscurria geniculata

Reino: Animalia, seres vivos no fotosintéticos, con capacidad de movimientos.
Subreino: Eumetazoa, presentan tejidos y órganos.
Filo: Arthropoda, artrópodos.
Clase: Arachnida, arácnidos.
Orden: Araneae, arañas.
Familia: Theraphosidae, terafósidos.
Género: Acanthoscurria.
Especie: Acanthoscurria geniculata, C. L. Koch, 1841.
Sinónimos: Acanthoscurria transamazonica