Mantis religiosa, también denominada rezadora

Mantis religiosa, mantis europea o rezadora
Mantis religiosa

La Mantis religiosa es un artrópodo de la clase de los Insectos y el más conocido de la familia Mantidae (Mántidos), a su vez integrado en el orden Mantodea (Mantodeos). Esta especie es conocida también por el nombre común de mantis europea o rezadora.

Características y descripción

El rasgo más característico de estos animales invertebrados es la disposición de sus patas delanteras, que acostumbran a tener dobladas delante de su cabeza, de una forma que recuerda a la posición de rezar y de ahí viene su nombre. Sin embargo, la posición tan peculiar de los brazos es una consecuencia de su buena adaptación para la depredación.

Acostumbran a ser insectos no demasiado grandes, que miden aproximadamente unos 5 cm; aunque también existen otras especies de mántidos que adquieren más envergadura, de hecho pueden llegar a  medir una media de hasta 10 cm de longitud. Suelen ser de color verde o con tonos marrones, dependiendo de su hábitat, por lo que se pueden camuflar fácilmente entre la vegetación y las hojas.

Como todos los insectos, su cuerpo está formado por la cabeza, el tórax y el abdomen. La cabeza presenta morfología triangular y es móvil,  destacan dos ojos compuestos bastantes grandes. Su tórax es bastante más alargado del que acostumbran a tener los insectos. Todas las extremidades nacen del tórax y el par delantero lo hace muy cerca de la cabeza. Gracias a que sus patas delanteras son largas, la Mantis religiosa puede alcanzar presas aunque estén relativamente lejos, además están provistas de fuertes espinas, muy útiles como medio para atrapar a sus presas, aunque cuando caminan las mantienen levantadas, por lo que la locomoción se realiza con el resto de extremidades.

El abdomen de las mantis igualmente es bastante alargado, pero menos que su tórax. Cuando son adultos lo tienen cubierto por dos pares de alas, que normalmente están plegadas, pero que pueden utilizar para hacer desplazamientos relativamente grandes.

Distribución geográfica

La Mantis religiosa vive en regiones cálidas o temperadas no demasiado secas a lo largo de todo el mundo, por lo tanto se puede encontrar en prácticamente cualquier rincón que no sea demasiado frío.

Son originarias de Europa, Asia y África, pero desde hace más de un siglo se pueden encontrar también en el norte de América donde fueron introducidas a partir de plantas que provenían de Europa. En la actualidad se reconocen varias subespecies: Mantis religiosa beybienkoi,  M. r. caucasica,  M. r. eichleri,  M. r. inornata,  M. r. langoalata,  M. r. latinota,  M. r. macedonica,  M. r. major, M. r. polonica, M. r. religiosa, M. r. siedleckii, M. r. sinica.

Hábitat y alimentación de la mantis religiosa

No tienen restricciones demasiado importantes en cuanto a su hábitat, aunque su ecosistema ideal son los bosques caducifolios y zonas ricas en vegetación donde pueden camuflarse fácilmente.

La Mantis religiosa es un animal depredador especialmente eficaz a la hora de capturar a sus presas. Acostumbra a hacerlo durante el día y una de sus tácticas más habituales es la de permanecer quieta hasta que aparece una presa. En ese momento se abalanza sobre ella y la agarra con sus extremidades anteriores y la atrapa gracias a sus espinas.

Su vista especialmente aguda le ayuda a localizar las presas con gran precisión y a realizar el movimiento de captura en el momento adecuado. Una vez tiene agarrada a la presa la devora sin necesidad de matarla gracias a sus potentes mandíbulas.

La dieta de la Mantis religiosa se basa especialmente en artrópodos de todo tipo: arañas, moscas, mariposas, escarabajos, saltamontes y polillas. Además, determinadas especies exóticas que son de tamaño más grande pueden alimentarse de algunos vertebrados de pequeño tamaño como ranas, lagartijas, pájaros e incluso ratones.

A pesar de ser un animal invertebrado depredador, también puede ser atacada por otros animales, otras especies de mantis, incluso también hay algunas aves insectívoras especializadas en la alimentación de mántidos.

Reproducción de la mantis religiosa

Las mantis religiosas se reproducen sexualmente y presentan dimorfismo sexual ya que las hembras son bastante más grandes que los machos. En la época reproductiva, normalmente en verano, las hembras segregan hormonas que sirven para atraer a los machos. Estos van en su búsqueda y en muchas ocasiones se encuentra más de un macho para una sola hembra. En ese caso los machos pelean y sólo uno conseguirá su objetivo.

El proceso de apareamiento tiene un procedimiento previo en el que el macho rodea a la hembra, salta a su dorso y finalmente ponen en contacto sus antenas. Una vez concluido el cortejeo, se produce la fecundación como tal en la cual el macho deposita su espermatóforo en la cavidad reproductiva de la hembra.

En algunas ocasiones, durante el acto sexual o una vez ha finalizado, la hembra devora al macho. Normalmente empieza por la cabeza e intenta no afectar a partes relacionadas con el aparato reproductor, salvo que haya concluido el acoplamiento. Este comportamiento no es tan habitual como la cultura popular cree. Suele ocurrir con mayor intensidad cuando la Mantis religiosa está hambrienta o en animales en cautiverio.

La reproducción es ovípara y después de cada fecundación la hembra puede depositar entre 100 y 300 huevos acompañados de una espuma blanca conocida como ooteca, que puede adoptar, según especies de mantis, forma alargada o esférica. Suele dejarlos en zonas resguardadas, habitualmente entre ramas u hojas.

Curiosidades

La peculiar forma que adoptan las mantis cuando permanece en posición inmóvil esperando a su presa le ha servido para que en la cultura popular también la denomine “rezadora” y según ciertas creencias orientaban e indicaban el camino que había de seguir el viajero perdido.

Aunque sea un animal invertebrado habitualmente visto como peligroso o perjudicial dado sus costumbres carnívoras, realmente tiene una gran importancia a la hora de controlar las poblaciones de otros muchos insectos, por lo que resulta muy beneficial para el hombre.

¿Mantis religiosa es venenosa? ¿Pican?

No son animales venenosos, no pican, ya que carecen de estructura anatómica para tal fin, tampoco disponen de órganos especializados en la elaboración de glándulas tóxicas.

Mantis religiosa mordedura

Pueden morder o agarrar el dedo de una persona con sus fuertes patas, aunque este hecho es más habitual en especies exóticas de mántidos que adoptan más envergadura, no obstante la mordedura no suele revestir peligro para el hombre.

Cuidados de la Mantis religiosa

Algunas personas optan por tener estos animales invertebrados como mascotas. Los cuidados básicos no ofrecen mucha dificultad, bastará una urna a modo de terrario, en la que se incorporará ramas o troncos de madera, para que pueda estar cómoda, deambular o en su caso descansar. Es importante que el tanque disponga de una rejilla para que no se escape, bien la Mantis religiosa o el alimento vivo que pretendamos suministrar. El sustrato puede ser de fibra de coco, arena, tierra, incluso papel higiénico.

Son animales carnívoros por lo que el suministro de alimento vivo es importante, igualmente el ambiente en que se aloje ha de contar con parámetros adecuados relacionados con la humedad (hasta 60%) y temperatura (entre 25 a 28 º ). En cuanto su comportamiento es mejor no mantenerlas en grupos para evitar que se ataquen, incluso se puedan comer entre ellas. Siempre es importante adquirir estos animales criados en cautividad y no recolectarlos del medio en el que viven. La higiene es sumamente importante, sobre todo para retirar los restos de animales muertos que consumen.

Taxonomía. Clasificación de Mantis religiosa

Dominio: Eucariontes, organismos con células eucariotas.
Reino: Animalia, animales, metazoos, organismo pluricelulares, heterótrofos y con presencia de tejidos.
Filo: Arthropoda, artrópodos
Clase: Insecta, insectos.
Orden: Mantodea, Mantodeos.
Familia: Mantidae, Mántidos.
Género: Mantis
Especie: Mantis religiosa. Linnaeus, 1758
Sinonimia: Gryllus religiosus